Testamento vital: Instrucciones Previas o Voluntades Anticipadas

Cuando morimos, el momento presente, llega a su fin y todo lo vivido queda atrás para la consciencia que deja el cuerpo físico. Muchas personas consideran irrelevante lo que suceda después de este evento.

Cuando no planificamos el funeral, hacemos un flaco favor a familiares o amigos íntimos. Estos se ven en la necesidad de tomar decisiones en muchos casos difíciles y, sobre todo, por desconocimiento.

Los últimos deseos de una persona sobre la tipología de cuidados médicos que desea, en caso de no poder decidir por diversas razones, es fundamental que lo haya definido previamente. 

Algunas personas rechazan que se les mantenga en vida de forma artificial por motivos éticos cuando ya no hay posibilidad de recuperación. Y esto hay que manifestarlo con el procedimiento legal que lo permite, conocido como testamento vital o voluntades anticipadas.

Además, en España está vigente la legislación que regula la eutanasia y el suicidio asistido vigente en España (fue aprobada en sesión del Congreso de Diputados de diciembre 2020) se publicó en el Boletín Oficial del Estado del 25 de marzo 2021 y entró en vigor a los tres meses, el 25 de junio de 2021.

Evitar un tratamiento médico no deseado

Cuando morimos, el momento presente, llega a su fin y todo lo vivido queda atrás. Por lo tanto, muchas personas consideran irrelevante lo que suceda después.

Antes de llegar al final de nuestra vida puede que quedemos incapacitados para decidir sobre como querríamos ser atendidos en estos momentos finales.

Si queremos evitar que otros se encuentren en la  difícil tesitura de decidir si se alarga o no nuestra vida de forma innecesaria

El caso que estemos en coma o hayamos perdido la capacidad de comunicarnos y no podamos expresar nuestros deseos, lo mejor es haber dejado los deberes hechos.

Para ello es necesario redactar e inscribir un testamento vital  o Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas y Manifestaciones Anticipadas de Voluntad.

En este documento se refiere únicamente a la voluntad anticipada en el tratamiento de salud  antes de fallecer. Su aplicación se entiende en previsión de que dicha persona no estuviese consciente o con facultades suficientes para una correcta comunicación. ​En este mismo documento se nombra a un representante.


Decide  tu mismo

El objetivo del testamento vital es evitar que otros tengan que decidir si se ha de suprimir o no un tratamiento médico que no contribuye a crear las condiciones para una vida decente.

Es cierto que puede ser una decisión difícil y que incluso puede llegar a ser motivo de conflicto y de fricción entre los miembros de una misma familia o del personal médico.

Precisamente por esto está en elaboración la Ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el proceso final de su vida que regulará con exactitud y darle un marco jurídico más firme.

El documento de voluntades anticipadas NO TIENE NADA QUE VER con el testamento (por antonomasia) con el cual fijamos la distribución de nuestros bienes y propiedades y que, en España, también se deposita en una notaría.

Este testamento sobre la herencia material es el que hay que comprobar  en el Ministerio de Justicia del Gobierno de España su existencia de forma obligatoria tras el fallecimiento de una persona.

La confusión puede venir porque donde los notarios inscriben los testamentos sobre bienes y propiedades se denomina Registro de Actos de Última Voluntad.

El testamento vital

Así pues el testamento vital o como se denomina legalmente, Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas y Manifestaciones Anticipadas de Voluntad, recoge el deseo de la persona de planificar los cuidados de salud que quieres recibir o rechazar en el futuro, especialmente, cuando se trata de enfermos crónicos.

A si mismo, también incluye el deseo de que no se prolongue el sufrimiento en caso de sufrir una enfermedad que no haya la posibilidad razonable de recuperación.

El documento también recoge otros aspectos relativos a la donación de órganos y la opción de indicaciones sobre el funeral y entierro.

Finalmente, puede dejar constancia del deseo de recibir cuidados paliativos en el propio domicilio o bien la voluntad de donar órganos y tejidos tras el fallecimiento.

El documento de instrucciones previas o testamento vital en España adquirió el estatus legal con la publicación de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

Esta ley regula los registros de carácter público denominados registros de instrucciones previas en todas las Comunidades Autónomas y un Registro nacional.

Las Comunidades autónomas han publicado las respectivas normativas y ofrecen información y en numerosos casos modelos que siempre pueden ser modificados por los signatarios.

También tienen modelos propios la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente y la Conferencia Episcopal Española.

Formalización del documento

Existen tres formas de realizar el testamento vital o  Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas y Manifestaciones Anticipadas de Voluntad.

Hay algunas variaciones, según sea la comunidad autónoma del interesado, pues todas ellas tienen legislación complementaria a la estatal.

Pero a grandes rasgos el procedimiento es sencillo:

-Ante dos o tres testigos (variable según las comunidades autónomas; uno o dos de ellos no tendrá con el otorgante relación por razón de matrimonio, pareja de hecho, parentesco hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad o ninguna relación patrimonial).

-Ante notario. En este caso no es necesario testigos y se otorga una escritura pública.

-Ante el personal del registro de la Comunidad Autónoma correspondiente, pudiendo ser consultado desde cualquier centro sanitario. En algunas comunidades autónomas se encuentra la posibilidad de registrar el modelo formalizado previamente ante tres testigos o notario.


Claridad y sencillez

El contenido de este documento varía según modelos, pero en términos generales debe contemplar  nombrar a un representante y expresar con claridad estas convicciones:

1. Deseo finalizar mi vida con una limitación del esfuerzo terapéutico, evitando todos los medios artificiales. Esto implica tanto técnicas de soporte vital, como fluidos intravenosos, fármacos (incluidos los antibióticos), alimentación artificial (sonda nasogástrica) o cualquier otro tratamiento que pueda prolongar mi supervivencia.

2. Deseo unos cuidados paliativos adecuados al final de la vida, que se me administren los fármacos que palíen mi sufrimiento y aquellos cuidados que me ayuden a morir en paz, especialmente –aún en el caso de que pueda acortar mi vida- la sedación terminal.

3. Deseo, según ofrece la legalidad actual en España acceder al derecho a morir con dignidad mediante eutanasia activa cumpliendo con los requisitos de la ley.

A día de hoy pues, y dado que el intervencionismo médico ha tomado carices preocupantes, hay que ser minuciosos con cómo se redacta este documento. Aquí un ejemplo del documento de voluntades anticipadas frente a la realidad COVID-19.


Amparo legal

La legislación española señala (apartado 3 del artículo 11 de la Ley 41/2002) que el testamento vital no puede ir en contra de las disposiciones legales.

Finalmente, es conveniente recordar que este documento lo guarde también el representante y otras personas de confianza escogidas.

Entre estos podemos incluir al médico de cabecera. Es recomendable dejar indicaciones sobre dónde localizar el documento por si surgiera un accidente o enfermedad súbita.

Una decisión minoritaria

Desde  la entrada en vigor de esta ley (2013) hasta enero de 2021 son 336.329 los españoles que han inscrito sus voluntades anticipadas en el Registro Nacional de Instrucciones Previas, del Ministerio de Sanidad Consumo y Bienestar Social.

Esta cifra  representa una proporción de 7 personas por cada 1.000 habitantes, según datos del 2020 publicados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

La mayoría de estos testamentos lo realizan las mujeres, el 60% de los documentos inscritos y el 29% de los registros son de personas residentes en Cataluña. La edad también es un factor, el 53% del los testamentos inscritos corresponde a personas mayores de 65 años y solo un 15% de los españoles de entre 31 y 51 años. 

El testamento vital tiene ligeras variaciones, como se puede comprobar, según la Comunidad Autónoma. Sin embargo, existe un registro estatal que sincroniza los distintos registros autonómicos. De esta manera, estos son accesibles para cualquier centro médico de España.

Puedes consultar un documento de consideraciones realizado en 2010 por el Comité de BIoética de Cataluña que contiene algunas reflexiones interesantes.

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