La consciencia no muere sólo se transforma

La muerte es un camino universal ineludible de nuestra vida en la llamada tercera dimensión. Es cierto que estamos en los inicios de comprender este proceso biológico, no tanto, como proceso fisiológico,, sino como fenómeno vital que es.

El misterio de la muerte no es lo que le ocurre al cuerpo físico, del cual sabemos perfectamente con todo lujo de detalles el proceso de morir. Tampoco es un misterio que hay algo más allá, como lo prueban las miles de experiencias cercanas a la muerte documentadas científicamente.

El gran misterio sigue siendo el destino de nuestra consciencia.

La consciencia en la muerte clínica
La Ascensión del Beato es una pintura de Hieronymus Bosch realizada entre 1505 y 1515.
Fragmento del cuadro Visiones del Más Allá una pintura clásica de Hieronymus Bosch realizada entre 1505-15. En ella se representa por primera vez el túnel descrito en algunas de las experiencias cercanas a la muerte.

Algunos expertos señalan que la muerte es un proceso de ampliación de la consciencia. Otros aportan datos sobre la naturaleza cuántica de nuestra conciencia, como apuntan los científicos Penrose-Hameroff.

El estudio de las experiencias cercanas a la muerte nos ha aportado datos relevantes sobre lo que puede sucederle a nuestra consciencia tras la muerte física.

Gracias a las decenas de miles los casos documentados, sabemos que la “muerte clínica” no es ni mucho menos la muerte definitiva de nuestra consciencia.

Curiosamente, ciencia y filosofía acercan posiciones sobre el proceso de morir. En este sentido, algunos ámbitos de la ciencia moderna están de acuerdo con el Buda que nada puede morir. Y es que nada se crea o se pierde y en cambio todo se transforma.

Existe pues la transformación y es por ello que algunos vaticinan que nuestra alma o consciencia simplemente se expande, ya que el cerebro produce una gran cantidad de impulsos eléctricos y entra en un insólito estado.

Mientras, para que no haya dudas, la ciencia sigue aportando datos sobre el fenómeno de la “luz al final del túnel" sobre el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte.

Una realidad de la que entre los expertos hay consenso: "las experiencias cercanas a la muerte  generan emociones positivas cuando los que la experimentan sienten que dejan su cuerpo".

La teoría de una consciencia eterna natural (The theory of a natural afterlife) asume la pérdida de toda conciencia de base material con la muerte - más específicamente, la pérdida permanente de la percepción del tiempo.

Esta teoría afirma postula una atemporal consciencia eterna natural (NEC) que en la mente del moribundo sobrevive a la muerte ya que esta se manifiesta imperceptiblemente en la atemporalidad antes de la muerte.

El último momento consciente de uno, cualquiera que sea el tipo, se convierte por defecto - psicológicamente, desde la perspectiva de uno - en un momento siempre presente.

La consciencia persiste después de la muerte
The brainstem and cerebellum, regions that control basic body and motor functions
Ilustracion creada por Dr. Greg Dunn y el Dr. Brian Edwards, titulada The brainstem and cerebellum, regions that control basic body and motor functions..

Tras décadas de investigación Peter Fenwick, un neuropsiquiatra de gran prestigio, que ha estado estudiando el cerebro humano, la consciencia y el fenómeno de la experiencia cercana a la muerte (ECM) durante 50 años, sugiere que la consciencia persiste después de la muerte. De hecho, Fenwick cree que la cosnciencia existe realmente de forma independiente y fuera del cerebro como una propiedad inherente del propio universo, como la materia oscura y la energía oscura o la gravedad

En una visión parecida, el filósofo Bernardo Kastrup puso la metáfora de asimilar la realidad a una corriente de agua, donde el agua representa la conciencia. Cada uno de nosotros es como un remolino en esta corriente (es decir, una parte del agua localizada). Por tanto, estamos fundamentalmente conectados como parte de la misma corriente, pero tenemos la apariencia de estar separados de ella.

Bajo este modelo, sería posible que parte del agua de un remolino entre en otro (tales como habilidades psíquicas o telepáticas). De manera similar, si un remolino se deslocaliza, el agua fluye de regreso a la corriente más amplia (piense: la conciencia sobrevive a la muerte corporal).

Según este modelo debería poderse predecir fenómenos psíquicos y de supervivencia frente a la muerte corporal. Y de hecho así lo demuestran determinadas vivencias de predicción. No se trata de ocurrencias paranormales si asumimos que el cerebro forma parte de la consciencia del que es sólo un receptor.

Otros estudiosos como el Amit Goswami, defienden que: "El alma o este pedazo de consciencia universal encarnada, reencarna porqué forma parte de un continuo cuántico (nacimiento-muerte-renaciomiento). Desde esta perspectiva existe por tanto un "alma" que sobrevive a la muerte del cuerpo físico, y que reencaraná en otro cuerpo para formar un continuo. Esta visión tiene sentido en una ciencia basada en la consciencia, pero solo si consideramos el alma en términos cuánticos".

Aproximación a la consciencia universal
Isle of the Dead (Hermitage Version) de Arnold Böcklin
Cuadro titulado Isle of the Dead (versión expuesta en el Hermitage de San Petersburgo pintada en 1901) ) del artista suizo Arnold Böcklin (1827-1901)

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) –autor de El principito– estrelló su avión en el desierto. Allí estuvo vagando, sin prácticamente alimentos durante tres días y tres noches como relata en su libro  Tierra de hombres que sintió que se fundía con el desierto.

Pensamos que cuando el cerebro deja de funcionar la conciencia también lo hace. La ciencia especula que el cerebro no crea la conciencia sinó que este tan sòlo sea un mediador entre nuestra experiencia vital y la Consciencia Universal que somos y que nunca muere.

Algunas filosofías dejan claro que nuestra consciencia vuelve al Universo simplemente porque afirman que este es Consciencia. Así pues nuestra experiencia vital sería parte de la vivencia de la consciencia universal. y queda disponible para una nueva experiencia en forma material.

La Teoría de la Información Integrada (IIT) formulada por el neurocientífico Giulio Tononi en 2004 (y revisada posteriormente) intenta explicar qué es la consciencia y por qué podría estar asociada con ciertos sistemas físicos.

Según IIT, la consciencia de un sistema está determinada por sus propiedades causales y, por lo tanto, es una propiedad intrínseca y fundamental de cualquier sistema físico. Partiendo de la experiencia consciente propugna cinco axiomas fenomenológicos: de existencia, de composición, de información, de integración y de exclusión.

La consciencia impregna el universo
Cuadro paisajístico de Modest Urgell i Inglada (1839 -1919)
Cuadro paisajístico del artista catalán Modest Urgell i Inglada (1839 -1919) en el que el artística transmite esta impregnación de la consciencia en todo lo que nos rodea. Cuadro expuesto en 2019 en la Sala Parés de Barcelona.

Una de las teorías filosóficas más antiguas de comprensión de nuestra realidad es el panpsiquismo. Esta corriente que encontramos en la antigua Grecia y que fue revisada lo largo del siglo XIX asume la visión de que la mente o un aspecto similara esta como la consciencia es una característica fundamental y ubicua de la realidad.

Platón ya explicó esta visión en la alegoría de la caverna. Este filósofo imaginó que la experiencia humana era como un espectáculo de sombras que se proyectan delante de nosotros desde las formas arquetípicas ideales que están fuera y que no percibimos. En esta visión,  la luz es la consciencia y los arquetipos constituyen la realidad trascendente y el espectáculo de sombras la realidad inmanente observada.

Así pues la consciencia impregnaría el universo y sería característica fundamental del mismo. Como lo expresa el libro hermético el Kybalion: el Universo es mental.

Según Christof Koch la consciencia es toda experiencia y está en todo. Se ubica en la melodía pegada en tu cabeza la dulzura de la mousse de chocolate, la dolor punzante de un dolor de muelas, el feroz amor por un hijo y el amargo conocimiento que eventualmente todos los sentimientos y recuerdos se esfuman con la muerte (1).

Des de la interpretación de la física cuántica, esto no significa que literalmente todo sea consciente. sino que los componentes fundamentales de la realidad, tal vez electrones y quarks, tienen formas de experiencia. Por tanto, su experiencia luego se traduce en procesos biofisicos en el cerebro humano o animal.

Desde la visión panpsiquista es coherente suponer que este continuo de consciencia que se desvanece sin nunca apagarse del todo continúa impregnado en la materia inorgánica, con partículas fundamentales que tienen formas de experiencia casi inimaginablemente simples pero que dan continuidad a la eternidad inmanente en lo material.

El filósofo Philip Goff defiende el panpsiquismo desde una cuestión radical: ¿y si la consciencia no es algo especial que hace el cerebro, sino una cualidad inherente a toda la materia?.

La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo
La persistencia de la memoria, 1931, óleo de Salvaodr Dalí sobre lienzo, 24 x 33 cm expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York
La persistencia de la memoria, 1931, óleo de Salvador Dalí expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York

En cambio el biocentrismo, promovido por Robert Lanza, formula que el espacio y el tiempo son simplemente las herramientas que nuestra mente utiliza para entrelazar la información en una experiencia coherente empleando algoritmos mentales para crear una realidad espacio-temporal que percibimos de "carne y hueso".

La vida, según Robert Lanza, es una aventura que trasciende nuestra forma lineal ordinaria de pensar; cuando morimos, no lo hacemos según una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida.

La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo. La inmortalidad no significa la existencia perpetua en el sistema temporal, sino que se encuentra completamente fuera del tiempo

Lanza asegura que el biocentrismo explica que el universo sólo existe debido a la conciencia de los individuos sobre sí mismo y que conceptos como espacio y tiempo son sólo instrumentos inventados por la mente.

En definitiva, "la muerte es muy parecida a terminar una buena serie de televisión, ya sea "Anatomía de Grey", "Smallville" o "Dallas", excepto que el multiverso tiene una colección de DVDs mucho más amplia que el catálogo de Netflix".

En la muerte, la identidad cambia los puntos de referencia, la persona sigue siendo, pero en un no tiempo en el que se experimentan diferentes vidas, diferentes amigos e incluso diferentes mundos. Algunas experiencias de testimonios recibiendo mensajes de sus seres queridos muertos avalan esta visión.

La visión cuántica del alma
cosnciencia cuántica
A muchos físicos cuánticos se les aconseja "callarse y calcular". Es decir, no prestar atención a las propiedades completamente contradictorias y extrañas del mundo subatómico que aparecen en los experimentos de mecánica cuántica.

En la vida humana cotidiana no es fácil sintonizarse con estos estados elevados de conciencia que nos permiten visualizar la consciencia universal.

Algunos investigadores estudian lo que sucede a nuestra parte conciente tras el corte del flujo cerebral para observar sus efectos en la experiencia vital del paciente (2). Esta última opción es la que explora en la ficción la película Enganchados a la muerte.

Pero los estudios actuales sobre el proceso de morir han quedado desfasados con la visión aportada por la física cuántica. Sin duda, esta aproximación científica ha cambiado nuestro paradigmo.

Ahora disponemos de otros paradigmas para investigar otras realidades que la estrictamente que existen y son repetibles. Por eso, las experiencias cercanas a la muerte que existen y tienen un denominador común nos ayudan a comprender la consciencia como experiencia vital (3).

Una certeza es que la consciencia o el alma sólo viven en modo presente (sin pasado ni futuro) ya que el tiempo es la modificación resultante de la presencia del observador

En la  visión clásica religiosa se nos plantea que hay una consciencia (diversamente nombrada como Espíritu, Dios, Tao. Brahmán,, etc.) que prevalece sobre la materia.

En cambio en la versión cuántica, la consciencia podría verse como algo unitivo y trascendente, pero que se hace presente en cada uno de los seres humanos para aprender o experimentar.

Cada vez más investigadores están persuadidos que la experiencia vital en forma material es la manifestación de las formas trascendentes de la consciencia.

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