Cementerio natural en Francia

El cementerio de la ciudad francesa de Niort (Deux-Sèvres), situada cerca de la costa atlántica, entre Poitiers y La Rochelle y a las puertas del parque Regional Natural de las Marais Poitivin, desde febrero 2014 ofrece una alternativa a los modelos actuales de necrópolis.

Se trata de un cementerio natural de unas 4,5 hectáreas ubicado en el distrito o barrio de Souché, construido en un entorno rural y boscoso.

Este lugar memorial y de contemplación fue diseñado para minimizar la huella ecológica de los cementerios y conectar al visitante lo más posible con la naturaleza.

En este cementerio boscoso hay habilitados espacios para inhumar en el suelo un ataúd o urna siempre que hayan sido fabricados con materiales biodegradables.

Un cementerio para residentes

En el cementerio natural de Souché en Niort, no hay aglomeraciones de nichos de hormigón sino sólo tierra donde ubicar las urnas (biodegradables) o los ataúdes (de madera sin barnices o cartón sin tratar) ya que estos estarán en contacto directo con la tierra.

El espacio memorial aprovecha la riqueza natural que estaba creciendo y ha sido complementada con un tratamiento ornamental de gran calidad junto con esculturas y otros elementos. En el mantenimiento de la vegetación del espacio está prohibido el uso de productos fitosanitarios

El cementerio está destinado sólo a las personas residentes de Niort o que fallecieran en la ciudad ya que desde su inauguración las peticiones para ser enterrado en este lugar no han cesado.

A las familias que quieren enterrar a sus seres queridos se los alienta a vestir el cadáver con prendas confeccionadas con fibras de origen vegetal y orgánicas y lógicamente se rechaza cualquier tratamiento de tanatopraxia o tanatoestética.

La tanatomorfosis

Los cementerios verdes o naturales son comunes en el Reino Unido donde desde los años noventa hay más de 270 por toda la isla y actualmente hay uno en Holanda.

En Francia, la apuesta de Niort en la zona de Souché, sigue siendo por ahora única ya que pretende dar respuesta global a la huella ecológica ligada al deceso. De ahí que se entierre directamente en el seno de la tierra.

En Niort se habla de la tanatomorfosis o del proceso de descomposición más natural posible del cuerpo del fallecido, siendo conscientes que actualmente nuestros cuerpos van acompañados de un sinfín de productos químicos en forma de medicamentos, de prótesis, etc. 

En las inhumaciones en este cementerio se intenta minimizar este impacto y potenciar la tanatomorfosis ya que es la única que puede alimentar la propia fertilidad del lugar.

Cambiar el modelo de cementerio

Su creación no estuvo exenta de críticas al principio. Algunos fundamentalistas acusaron a la municipalidad de dar rienda suelta a la blasfemia pues los cuerpos se disuelven en la tierra en lugar de permanecer en un espacio único y personalizado dentro de la tumba de hormigón.

Una curiosidad en la creación del Cementerio de Niort es que el proyecto fue enteramente realizado por los empleados de jardinería del municipio, lo cual dió más implicación a la población.

Este cementerio pone en evidencia que la muerte va acompañada de una pléyade de productos tóxicos. No somos conscientes de ello hasta que debemos enterrar a un féretro en la tierra sin más.

Sin tóxicos ni en el féretro ni en el cadáver

El entierro en Souché obliga a las familias a que los féretros sean de madera natural sin tratar, de fibras vegetales o cartón. Los sudarios y ropas deben ser igualmente de fibras naturales y los ornamentos florales naturales.

Lógicamente está terminantemente prohibido cualquier práctica de tanatopraxia o poners lápidas de mármol.

Con esta batería de condiciones, no sólo es más ecológico sino también mucho más barato. Sin duda, esta es la verdadera revolución de Niort y los cementerios naturales".

A pesar de las ventajas que alberga, dado que está restringido al vecindario, durante los primeros cuatro años desde su inauguración, en el cementerio natural de Souché sólo ha habido 21 entierros con ataúdes ecológicos, 26 entierros en tumbas y 19 deposiciones de urnas de cenizas.

Espacio natural

Lo que decide que las familias del barrio elijan este cementerio o no es el gusto de los difuntos por la naturaleza. Hay familias que prefieren todavía las tumbas de hormigón y mármol.

Pero para otras personas el paseo por este espacio natural  es un verdadero placer que además del recuerdo permite escuchar a los pájaros o ver los correteos de las ardillas.

La naturaleza es tan importante que el cementerio natural de Souché ha sido etiquetado por la Ligue de Protection des Oiseaux como refugio ornitológico por la calidad de su biodiversidad. La dispersión de las cenizas en el llamado Jardín du Souvenir cuesta sólo 48 euros.

Una iniciativa municipal

El cementerio de Souché en Niort se ubica en una antigua cantera de terrenos municipales que había sido abandonada hacia varias décadas por lo que la revegetación natural empezaba a dominar el espacio.

El padre del proyecto, un funerario con más de 40 años de experiencia, Dominique Bodin, fue quien convenció al ayuntamiento de Niort para experimentar con un cementerio donde se pondría el sentido común ecológico a la hora de inhumar a las personas.

En 2010 Dominique Bodin y con la aquiescencia de la entonces alcaldesa de la ciudad, Geneviève Gaillard, la municipalidad autorizó la suma de 53.850 € TTC para la realización de los trabajos de jardinería necesarios para convertir el espacio en un cementerio natural.

La dirección de los trabajos fue confiada a Eve-Marie Ferrer, paisajista y responsable de la gestión de los espacios públicos del ayuntamiento de Niort.

Durante tres años el equipo de trabajo tuvo carta blanca para diseñar un espacio aprovechando las potencialidades naturales que la propia vegetación que colonizaba de forma espontánea el espacio.

Espacio artístico y ecológico

El artista Karl Gilbert creó el "Árbol de la Primavera" de hojas eternas, de latón, en el que las familias que han dispersado las cenizas en el recinto natural pueden dejar grabado el nombre del difunto.

Un gran hotel para insectos y numerosas cajas nido nos recuerdan que la naturaleza está más allá de la muerte y que nuestra voluntad como seres humanos es que esta naturaleza prevalezca y cuide de las generaciones futuras.

El uso de los cementerios  está cambiado pues las familias cada vez están más deslocalizadas y por tanto menos implicadas en un determinado territorio concreto por lo que la necesidad de perpetuar el espacio de descanso y meditación ha menguado.

En Francia, los municipios lo han entendido y han empezado a eliminar la mayoría de las concesiones perpetuas y otorgan concesiones a plazo fijo de máximo 50 años y lo común ahora es que no sobrepase los 30 años.

Ante esta realidad los cementerios naturales todavía toman más relevancia. El ayuntamiento de Niort cuenta con unos diez cementerios de los cuales el de Souché es único en sus características.

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