Regálame una sonrisa

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Regálame una sonrisa

Título original
Regálame una sonrisa. Perder a mi hijo: la lección que me ha dado la vida
Autor
David Martín Gómez
Editorial
La Esfera de los Libros
Fecha de publicación
2020 (Septiembre)
Idioma
Castellano
Diseño
Fuera de Colección
Impresión
Tapa blanda: 207 páginas
Público
Sinopsis

Regálame una sonrisa. Perder a mi hijo: la lección que me ha dado la vida, nos demuestra que con una actitud positiva, sea cual sea el desenlace, y regalando sonrisas podemos transformar ese dolor para evitar quedar anclados en el sufrimiento, que siempre  es un sentimiento inútil.

David Martín Gómez es el autor de esta obra la cual escribe a modo de cumplir una promesa hecha a su hijo que a la edad de los tres años le diagnostican un tumor cerebral y al año y medio fallece.

El libro es la experiencia de este año y medio. Un tiempo no sólo de avatares médicos, de lo que el considera errores evitables, sino un tiempo para saborear la vida sin concesiones.

No es la única madre o padre que pierde a un hijo. No importa la edad, la pérdida es siempre dolorosa y precisa no sólo de un proceso de duelo, sino también de comprensión cuando la despedida desafía a la lógica sucesoria.

Son muchos los testimonios legados en esta selección de libros. Hay libros con  testimonios de investigación del porqué de la muerte, los hay que ilustran la presencia del espíritu de los hijos que partieron en sus vidas, o simplemente para agradecer lo vivido como es el caso de Regálame una sonrisa.

Replantearse la vida ante la muerte

Asumimos que perder un hijo es la peor tragedia que puede ocurrirle a una madre o un padre. Para David Martín, el sufrimiento y el dolor ante una pérdida prematura es también un regalo de la vida para replantearse muchas cosas de la vida cotidiana de una persona. A pesar de la pérdida se puede seguir sonriendo.

Su testimonio lo deja claro: “Hoy soy consciente de que entonces, en aquella lucha llena de ilusiones y desesperación, entre oncólogos, radiaciones y quimioterapias, cometí errores, pero no me rendí. Y tampoco se rindió Iván. La vida se le escapaba y elegía vivir. No importaban los dolores: jugaba a ver cuál de nosotros arrancaba más sonrisas de visitantes. Daban igual la debilidad y la ceguera. Iván era un caballito y por eso en cuanto podía piafaba, saltaba, relinchaba y reía, feliz pese a todo”.

El libro consta de 35 capítulos agrupados en cuatro partes:
-La vida me sonreía
-La historia de  Iván
-El cochecito a pedales
-Y, sin embargo, la vida es bella

El autor deja muy claros los motivos que le llevan a escribir el libro “el agradecimiento por haber recorrido ese camino que lleva desde el sufrimiento a las puertas de la sabiduría y la serenidad”.

El autor escribe el libro diez años después de la muerte de su hijo, lo hace porque quiere compartir todo lo que vivieron en ese tiempo.

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