El final de la Vida

Un estudio en Francia sobre el final de la vida ayuda a imaginar los diferentes escenarios posibles sobre lo que les sucederá a las personas al final de sus vidas. Hay que aceptar que la despedida del cuerpo físico es algo imprevisible y por tanto deberíamos pensar en ello.

La mayoría de las personas no quieren ni saber lo que les sucederá al final de sus vidas. En la letra de una canción de 1991 del cantautor francés Claude Nougaro (1929-2004), Dansez sur moi (Danzad sobre mi) deja claro que «Dansez sur moi le soir de mes funérailles /  Que la vie soit feu d’artifice / Et la mort un feu de paille».

Precisamente, por ello, cuando uno goza de plena salud es el mejor momento para pensar en cómo a uno le gustaría despedirse y ello nos permite tomar algunas precauciones, tanto en lo que respecta a los cuidados médicos que queremos recibir y el lugar donde queremos morir, así como en planificar nuestra ceremonia de despedida.

Cómo sucede el final de la vida

En 2010 en Francia se realizó una encuesta como parte de un estudio sobre El final de la vida. La encuesta se basaba en una muestra representativa de las defunciones sucedidas en diciembre de 2009 a partir de las respuestas de los médicos que certificaron las muertes a quiénes se les preguntaba sobre las circunstancias del fin de vida.

El estudio constataba, por ejemplo, que tres de cada cinco personas que mueren en el hospital, sólo la mitad fueron hospitalizadas un mes antes de su muerte. Durante este plazo, el desplazamiento del domicilio al hospital es el cambio más frecuentemente observado.


En las residencias se muere

Las personas atendidas en una residencia de ancianos o en un hospital un mes antes de su muerte, se observó que tienen una alta probabilidad de acabar allí sus días.

Los análisis estadísticos realizados mostraban que la edad y el sexo influyen en el recorrido del fin de vida: son los más viejos y las mujeres los que presentan un mayor riesgo de pasar su último mes de vida en una residencia de ancianos. Las mujeres tienen una esperanza de vida más alta y a menudo ya están viudas o viven solas.

Este mismo estudio muestra el 39,3% de los que fallecieron en el hospital pasaron las últimas cuatro semanas de vida en aquel y, una tercera parte de estos que pasaron el último mes, el 28% lo hizo solo en la última semana de sus vidas.

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Fotografía de Walter Schels de Ursula Appeldorn, muerta a los 57 años. La primera fotografía se tomó el 19 de noviembre de 2003 y en el momento de morir el 22 de Diciembre de 2003. Fotografía del libro Life before death.
La tipología de la enfermedad determina el lugar del último mes de vida

La duración de la estancia en el hospital del último mes varía según la causa de la muerte. Para un paciente con un trastorno mental, morir en el hospital generalmente significa (67,1%) pasar el último mes de su vida allí.

Las víctimas de cáncer también se caracterizan por largas estadías: en casi todos los demás casos (48,6%), la muerte ocurre después de un mes entero de estancia y solo el 16,4% de los casos después de permanecer sólo una semana.

Por el contrario, las personas que mueren en el hospital por enfermedades cardiovasculares, respiratorias o digestivas son objeto de transferencias posteriores: del 36% al 38,1% ingresan en la última semana de su vida.


Las causas de muerte cambian

En las últimas décadas, sin embargo, el patrón sobre las causas de muerte están cambiando. La disminución más significativa es la de las enfermedades cardiovasculares.

La mortalidad tumoral también ha disminuido, pero con menos fuerza, por lo que el cáncer es ahora la principal causa médica de muerte. Las enfermedades infecciosas, el sistema digestivo y el sistema respiratorio también continúan disminuyendo y ahora contribuyen muy poco a la mortalidad total.

Por otro lado, la mortalidad por trastornos mentales y enfermedades del sistema nervioso o enfermedades degenerativas ha aumentado rápidamente, y estas patologías son particularmente prevalentes en edades más avanzadas.

En ausencia de cambios significativos en el tratamiento de estas enfermedades y/o las modalidades de su manejo, estas tendencias deberían llevar en el futuro a un fortalecimiento de la atención en hospitales y residencias geriátricas.

Los hospitales ganan

No todas las situaciones clínicas permiten tratar a las personas en su casa especialmente cuando el tratamiento debe atender episodios agudos tales como las dificultades respiratorias o los problemas digestivos son más frecuentemente tratados en el hospital.

El interés de este estudio es precisamente poder reflexionar a partir de la probabilidad estadística sobre cuál puede ser el destino al que nos gustaría

Existe una gran cantidad de publicaciones sobre el papel del apoyo familiar durante las últimas semanas de vida. También hay grupos de personas voluntarias que acompañan a las familias y al propio moribundo.

Sin embargo, los cambios esperados en la estructura de la enfermedad pueden funcionar en la dirección opuesta. De hecho, el estudio demuestra cómo las patologías se asociaron de manera diferente con las trayectorias del final de la vida.

Las personas pasan más a menudo cada vez más tiempo de su vida en el hospital, especialmente cuando se trata de las víctimas del cáncer. Aunque esto también está cambiando gracias a los servicios de cuidados paliativos.

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Fotografía de Walter Schels de Wolfgang Kotzahn, muerto a los 57 años. La primera fotografía se tomó el 15 de Enero de 2004 y en el momento de morir el 4 de Febrero de 2004. Fotografía del libro Life before death.
Cada vez más personas quieren morir en casa

Más allá de que lo que se desprende del estudio (que lógicamente es una visión parcial aunque este se ha realizado con una metodología estadística robusta), las conclusiones del mismo nos permite valorar  la importancia de facilitar que las personas fallezcan en su hogar rodeados con su familia.

El estudio confirma los deseos de la gente de querer morir en casa. Por esto motivo habría que diseñar acciones políticas específicas ya que esta tendencia no sólo se da en Francia, sino también en otros países europeos.

De ahí la importancia de enseñar a morir  y de diseñar políticas de salud para fomentar la atención domiciliaria (hospitalización en el hogar, servicios de enfermería domiciliaria, redes de cuidados paliativos, etc.),  Sin embargo, el estudio muestra que no todas las situaciones son manejables desde el hogar.

En las próximas décadas, el número de muertes y especialmente de las personas más ancianas aumentará significativamente debido a la llegada de las generaciones del baby boom, cuya esperanza de edad está prevista que sea mayor.

El estudio concluye que es probable que esta mayor presencia de la muerte en la sociedad imponga nuevas demandas a la política sanitaria pública, y que surjan nuevas preguntas sobre la naturaleza de los cuidados paliativos.

Algo parecido sucede con el aumento de personas que rechazan las intervenciones médicas complejas para alargar inútilmente la vida a través del testamento vital.

En reconocimiento

Las fotografías que ilustran este artículo pertenecen a Walter Schels  (Landshut, 1936). Trabajó como decorador de escaparates en Barcelona, Canadá y Ginebra. En 1966 se fue a Nueva York para convertirse en fotógrafo. Life Before Death fue una exposición de fotografías convertida posteriormente en un libro del mismo título escrito con su esposa Beate Lakotte. Una reflexión en imágenes sobre la serenidad expresada en el rostro del ser humano justo tras el último aliento.

Aquí puedes descargarte los datos de las causas de la defunción en España en 2017.

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