Ahora y en la hora de nuestra muerte

portada Ahora y en la hora de nuestra muerte

Ahora y en la hora de nuestra muerte

Título original
Agora e na Hora da Nossa Morte
Autor
Susana Moreira Marques
Editorial
Libros Del K.O.
Fecha de publicación
2018
Idioma
Castellano
Coordinación y corrección
Traducción de María Alonso Seisdedos
Impresión
Formato de 12 cm x 18,5 cm y 118 páginas
Público
Sinopsis

Ahora y en la hora de nuestra muerte es un libro que eleva el periodismo a una altura poco común. No solo por su brillante juego de planos entre unas vidas y un territorio exhaustos, sino también porque, con unos oídos tremendamente generosos y unos ojos solícitos, la autora nos brinda uno de los retratos más delicados que jamás se hayan escrito sobre el desposeimiento.

Susana Moreira Marques (1976) es una periodista portuguesa que recopila en este libro el trabajo de acompañar durante meses a un equipo de médicos cuidados paliativos por una zona rural del norte de Portugal con el objetivo de rescatar los últimos rescoldos de unas vidas que se apagan.

Con una originalísima mezcla de reflexión personal y de testimonio directo, la autora firma un reportaje profundamente humano, en el que alumbra la grandeza que se esconde en las biografías anónimas, confrontándola con la aplastante sensación de finitud de nuestras últimas horas.

Al mismo tiempo, se trata de un libro de una belleza extraordinaria, que eleva el periodismo a una altura poco común. No solo por su brillante juegos de planos entre una vida y un territorio que se extinguen, sino por la voz personal de la autora.

El libro consta de dos partes; en la primera, la autora ofrece al lector la visión más periodística, exponiendo sus notas y reflexiones sobre la muerte y la soledad, tanto de las personas como de los pueblos. La segunda parte, más novelada, está dedicada a los nombres propios. Pone identidad a los enfermos y a sus familias, nombra la aldea en la que se reúnen. En la que han vivido y van a morir.

El realismo de su obra es impresionante, son historias cortas y amargas algunas relatadas con delicadeza y la belleza de una escritura que mezcla de reflexiones personales y testimonios directos de personas anónimas que ponen la guinda a la grandeza de sus circunstancias.

Como muestra este extracto: "Al final del camino hay un pueblo del que han desaparecido los niños. Y al final de otra carretera, otro pueblo del que han desaparecido los niños. En el pueblo hay una capilla, un horno comunal, ocho casas habitadas. No hay cafetería, ni tienda de comestibles,tampoco  oficina de correos, ayuntamiento o parada de autobús. A un lado del pueblo, hay una colina que se incendió el verano pasado, un evento recordado no solo por la alarma que causó, sino también por la belleza del fenómeno. En el otro lado serpentea un camino empinado que se congela en el invierno y que a menudo es intransitable. Las personas aquí viven sus vidas entre sus hogares y sus jardines, son los habitantes de una Pompeya que no ha sufrido semejante desastre natural...

...Hay metáforas a lo largo del camino: fruta madura que cae de los árboles; caminos cortados abruptamente; y el viaje en sí mismo, una metáfora milenaria de la vida y del final de la vida. Y, sin embargo, la metáfora más segura de la muerte es la guerra: una persona que lucha en la cama durante años y años hasta que finalmente su respiración se confunde con un gemido. Llamo a la puerta de un hombre que sabe que morirá, con la esperanza de que me diga cómo se siente ser un hombre que sabe que morirá. Él ha preparado a su familia para su luto para que sea más fácil para ellos; se ha despedido de aquellos a quienes quería despedirse. La enfermera le afeita la barba para que parezca digna a pesar de los pijamas, los pañales y la baba. Durante unos segundos, el hombre, con los ojos desorbitados, me mira, como a una extraña. Sus ojos vuelven a colocar en su lugar. No he llegado a tiempo. El hombre ya no puede hablar. Está enfocado únicamente en morir, una tarea que parece requerir un esfuerzo tremendo".

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