Un cementerio vivo: el Ohlsdorf de Hamburgo

El cementerio y parque de Ohlsdorf (Friedhof Ohlsdorf) de Hamburgo (Alemania) es un oasis memorial lleno de vida, un hermoso parque que es el hábitat de muchos animales silvestres.

Un espacio de memoria histórica pero también un espacio para sentir la vida, para pasear, para reflexionar, un cosmos que respira vidas vividas y da aliento a vidas presentes.

Este parque cementerio no es solo para los muertos, en cada rincón se erige un homenaje a la vida, como un paraíso secreto, útil como área de recreación local y una isla verde en una ciudad de millones de almas.

Un lugar imprescindible de visitar si se viaja a Hamburgo que forma parte de la ruta europea que difunde todos los cementerios significativos.

Un espacio memorial lleno de vida y único
Ohlsdorf es el cementerio-parque más grande del mundo, un monumento cultural y una área natural. Sus tumbas históricas, sus 800 esculturas de arte fúnebre y la bella arquitectura del jardín, le otorga la categoría de una obra de arte absoluta.

El cementerio-parque de Ohlsdorf solo se puede experimentar y comprender en todo su esplendor y en todo su tamaño andándolo o en bicicleta (la mejor opción) durante varias horas o incluso en varias jornadas.

Dispone de cinco posibles rutas recomendables, cada uno de ellas con sus rincones únicos. La más recomendable, la del Camino del Silencio la cual permite uno de los paseos más bellos del Cementerio de Ohlsdorf.  La ruta tiene aproximadamente 1 km de largo, pero hay variantes.

Adentrarse en el Ohlsdorf es sumergirse en un espacio que permite saborear una combinación poco usual, la de un lugar que conjuga muertos y vivos!. Este principio caracteriza el cementerio-parque de Ohlsdorf desde su creación hasta el día de hoy.

En todo el recinto reina la calma y la serenidad que se irradia por el vasto e inmenso cementerio-parque. Un espacio que sin lugar a dudas transmite al visitante una profunda conexión con la tierra y la paz interior. Un espacio de contemplación y a la vez de descanso físico y espiritual.

Sus datos son sorprendentes: ocupa 389 hectáreas y alberga 235.000 tumbas, lo cual convierte el Ohlsdorf en un cementerio-parque sorprendente. Lo atraviesa una red de viales que ocupa 17 kilómetros en total repartidos en 22 calles. Dispone de una instalación de 120 km de tuberías y 700 pozos de agua.

Dos líneas de autobús operan en el recinto del cementerio que ofrecen 22 paradas, las cuáles conectan capillas entre sí y otros puntos distantes del cementerio-parque. Incluso una calle cruza el equipamiento por la mitad, aunque el tráfico está restringido.

Dos hombres y un destino
Es un cementerio-parque en mayúsculas, un lugar para visitar que sorprende por su naturaleza esplendorosa, su historia y su ambiente que inspira paz e incita a disfrutar de la vida entre los muertos.

Esta joya paisajística para honrar a los muertos de la ciudad es obra básicamente de dos grandes paisajistas alemanes. 

El diseño inicial se realiza en 1877 por el arquitecto alemán Wilhelm Cordes (1840-1914), quién estuvo casi cuarenta años al frente de las obras del cementerio. El relevo lo tomó en 1919: el arquitecto de jardines Otto Armand Linne (1869-1937).

Así pues, el cementerio de Ohlsdorf se puede dividir claramente en la parte más romántica creada por Cordes (la parte occidental), y una parte más racionalista de líneas organizadas de la mano de Linne.

Lo revolucionario en el momento histórico en que se inicia el proyecto fue concebir un espacio memorial como jardín paisajístico romántico recorrido por caminos sinuosos entre colinas.

Un espacio que combina la vegetación con el agua de los estanques y todo ello adornado con más de 800 esculturas de arte fúnebre como la célebre Das Schicksa (El destino) esculpida en 1905 por el artista Hugo Lederer (1871-1940).

Wilhelm Cordes al crear este parque cementerio aspiró a que todo difunto descansara en su tumba, pero disfrutándola como si fuera un jardín en el paraíso. Al mismo tiempo, el cementerio cumpliría como lugar de esparcimiento y reflexión para los vivos.

Donde la naturaleza florece
El estanque Prökelmoor es una verdadera joya para los sentidos.

La riqueza verde del parque cementerio de Ohlsdorf es impresionante y permite recorridos por senderos bajo viejos árboles, pero el arbolado del parque suma más de 36.000 árboles y arbustos de unas 450 especies diferentes. Más de 10.000 de estos los árboles tienen más de 100 años.

Este parque cementerio también es el hábitat de numerosas especies silvestres que han encontrado entre su vegetación y espacios acuáticos su medio para vivir. Hay más de 100 especies de aves algunas típicamente forestales como los pájaros carpinteros, los herrerillos y carboneros o incluso rapaces como el cárabo y el aguilucho ratonero.

En los espacios lacustres encontramos al martín pescador que convive con los gansos y otras aves acuáticas. A lo largo del cementerio hay 15 estanques, el conocido como Prökelmoor es una verdadera joya para los sentidos e invita a permanecer a su alrededor.

En este vasto conjunto natural de hábitats se pueden observar en determinados momentos pueden observarse mamíferos como las ardillas, los conejos, erizos y con un poco de suerte zorros y ciervos.

Junto con los espacios verdes más asilvestrados hay otros ajardinados como los alineamientos de tejos o la plantación de azaleas más extensa de Europa. Otra de las joyas para los amantes de las flores es el Jardín de Rosas, situado cerca del estanque del sur.

En verano florecen allá 2.700 rosas, que el propio arquitecto del primer cementerio, Cordes, eligió a finales del siglo XIX. Se trata de rosales de variedades antiguas que trajo de monasterios mediavales y algunas son herederas de rosas que cultivaron los antiguos romanos según se cree.

La  visita al cementerio-parque merece la pena en cualquier época del año. Sin embargo, es especialmente floreado entre finales de mayo y principios de junio, cuando los enormes rododendros están en flor.

En otoño destaca por la variedad cromática que pintan las hojas de los árboles cambiando de color. Y en invierno, cuando hay nieve, el cementerio parece un lugar encantado.

Un paseo por la historia
El Jardín de las Mujeres (Der Garten der Frauen) creado en 2001 en el cementerio-parque de Ohlsdorf en forma de espiral laberíntica en homenaje a las mujeres que dieron vida cultural y artística a la ciudad.

El cementerio de Ohlsdorf contiene casi un millón de tumbas. Algunas singulares y de personajes históricos. Así, por citar una, la que sirve de reposo a los restos mortales de personas de la ciudad, como Johann Jacob Brahms (1806-1872), el padre del célebre compositor Johannes Brahms (1833-1897).

También reposa en Ohlsdorf el periodista Kurt Wilhelm Marek (1915-1972),  que firmaba con el seudónimo C.W. Ceram, autor, entre otros, del conocido libro Dioses, tumbas y sabios (1949), que narra las aventuras de los intrépidos arqueólogos empeñados en descubrir los secretos de civilizaciones ya desaparecidas.

Uno de los espacios modernos incluidos en el recinto, pero singulares en el ámbito del arte fúnebre, es el Jardín de las Mujeres creado en 2001 como si de un pequeño laberinto se tratara. En él se conmemora a las mujeres que ayudaron a dar forma a la historia de Hamburgo. Al lado de este se encuentra la tumba de una popular prostituta del barrio rojo Reeperbahn: Anita Domenica Niehoff (1945-2009), una mujer con una vida llena de acontecimientos.

Como en todos los cementerios el paseo entre tumbas nos permite descubrir diseños e historias humanas singulares. La tumba del grafitero Oz, Walter Josef Fischer (1950-2014), considerado el abuelo de este colectivo que sigue pulverizando todas las paredes de la ciudad, es igualmente sorprendente.

Oz fue un artista de vida compleja que por "ensuciar" las paredes de la ciudad estuvo encarcelado. Murió atropellado por un tren cuando pintaba en una pared de la via férrea entre las estaciones de  Hauptbahnhof y Berliner. Este grafitero estampó más de ciento veinte mil grafitis, emoticonos, etiquetas y algunas imágenes murales. Su tumba, es un reflejo de su obsesión.

Evidentemente, pasear descubriendo tumbas e historias humanas es siempre una actividad cultural enriquecedora. Al fin y al cabo, la humanidad es fruto, para lo bueno y para lo malo, de todas las almas que encarnamos en este bello planeta Tierra. Por eso el turismo funerario también es una actividad cultural reconocida.

Una estrategia de sostenibilidad
Uno de los planos de la Estrategia de Sostenibilidad Ohlsdorf 2050.

Un equipamiento urbano de estas características en una metrópolis como Hamburgo no podía quedarse ajena a los cambios socioeconómicos de nuestro mundo actual. Actualmente, se está desarrollando la estrategia de sostenibilidad Ohlsdorf 2050. Se trata de un proyecto del programa federal "Proyectos nacionales de desarrollo urbano" para la promoción de proyectos destacados de desarrollo urbano.

El objetivo de la estrategia de sostenibilidad de Ohlsdorf 2050 es desarrollar modelos urbanos adaptados y sostenibles y garantizar que puedan financiarse a largo plazo. La estrategia también contempla la conservación de la parte más monumental del cementerio de Cordes y Linne.

La estrategia de sostenibilidad define la concreción espacial futura a través del desarrollo de los llamados  'tipos de perspectiva'. En definitiva, valorar como organizar y conservar  los futuros espacios intensivos y extensos de parques, así como el mantenimiento de los servicios funerarios que ofrece el cementerio de Ohlsdorf.

En definitiva, facilitar que los cementerios de Hamburgo se conjuguen con el desarrollo futuro del Parkfriedhof con una perspectiva clara y para hacer frente a los cambios en las condiciones que puedan darse en los próximos 30 a 50 años.

 

> Recomendable e interesante es el reportaje de los blogueros Claudia y Dominik sobre el cementerio-parque de Ohlsdorf de Hamburgo (en alemán). Fotos: Hamburguer Friedhof y Weltreize.

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