La delicadeza

cartel La delicadeza

La delicadeza

Título original: 
La délicatesse
País: 
Francia
Fecha de edición: 
2011
Duración: 
105 min
Género: 
Drama romántico
Director: 
David Foenkinos, Stéphane Foenkinos
Reparto: 
Audrey Tautou, François Damiens, Pio Marmaï, Bruno Todeschini, Joséphine de Meaux, Mélanie Bernier, Audrey Fleurot, Ariane Ascaride, Monique Chaumette, Christophe Malavoy, Marc Citti, Alexandre Pavloff, Vittoria Scognamiglio, Olivier Cruveiller
Fotografia: 
Rémy Chevrin
Música: 
Emilie Simon
Montaje: 
Basada en la novela de David Foenkinos
Producción: 
2.4.7 Films
Distribución: 
A Contracorriente Films
Estreno en España: 
En cines julio de 2012 y en DVD desde 2013
Temática: 
Público: 
Sinopsis: 

Nathalie pierde en un accidente al hombre del que está perdidamente enamorada. Después de una etapa de duelo, no puede creerse que el amor llame de nuevo a su puerta de la mano de Markus, un compañero de trabajo que nunca ha tenido éxito con las mujeres, pero cargado de bondad y de ternura.

Un hombre que para ella supone la vuelta a la vida. Una deliciosa película sobre la esperanza y la imaginación que nos muestra que incluso en los momentos más inesperados, la vida puede sorprendernos.

Superar el duelo y especialmente en etapas tempranas de la madurez vital no es nada sencillo. La Delicadeza nos muestra que más allá de lo que vivimos, la vida fluye y siempre puede sorprendernos. Es difícil poder oír el susurro que emiten las promesas de felicidad en un mundo ensordecido por los intereses, las prisas y el egoísmo. Y sobretodo cuando la persona está sumida en un proceso de duelo traumático.

Es entonces cuando cualquier situación que altere el estado de duelo deber ser muy delicada con la vida pues sólo así se puede atraer los instantes mágicos que la vida nos regala a diario aunque no nos demos cuenta. Se precisa, sin duda de un espíritu predispuesto para poder convertir la casualidad en causalidad o el azar en destino. L

a delicadeza es esta actitud que aguza los sentidos y afina el sentimiento para que este permanezca atento y capte la maravilla del momento. El film y la novela (que se lee como si fuera la propia película) nos insta a adoptar una actitud abierta con delicadeza frente al proceso de duelo. Ofrece un elogio de la lentitud, de la atención al otro.

Una atención que centra el instante presente congelado como se lee "Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige ty te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja".

La novela es también un guiño a otra gran obra, Rayuela de Julio Cortázar de la que la protagonista lee este fragmento antes de que sucediera el accidente que termina con la vida de su marido mientras ella lo espera en casa relajada.

El duelo es fundamental

En esta historia el duelo es algo fundamental. De hecho más de la mitad del film o el libro nos muestra  la dificultad para borrar todo el dolor de Nathalie por la pérdida de su marido. Pero a partir de un momento, llega un punto en la vida de Nathalie donde el dolor deja de ser una constante y se siente capaz de volver a respirar, a reír y a seguir hacia delante.

Tres años más tarde, un tiempo en el que su vida es como si hubiera sido congelada en el tiempo, pero a la vez este tiempo la hace testigo de cómo el mundo caminaba y ella se quedaba atrás. De repente despierta y decide seguir el ritmo de los demás, pero no le es fácil.  No porqué no pueda desapegarse de su difunto marido François, sino por qué simplemente tiene que seguir viviendo.

La aparición de Markus es el regalo de la vida por el cambio de actitud que adopta. La historia es pues un canto a la dignidad del ser humano a la grandeza de aceptar al otro tal como es, lejos de toda apariencia exterior y acogiendo con imaginación precisamente las incertezas que acompañan siempre toda relación.

En definitiva, dejar fluir la vida de forma tranquila, a ritmo pausado, con la mirada en lo esencial que nos muestra el tiempo que nos acompaña.

Estamos frente a una historia de amor, de soledad, de desamor, de búsqueda pero también de miedo, de felicidad frustrada y de superación del amor carnal para abrazar la belleza que nos sugiere la vida.

Es una película sensible, no sensiblera, llena de delicadeza y que sin duda es una pequeña joya en la que los protagonistas pulen su brillantez de forma notable.

El libro lo conforman 117 capítulos cortos, cuya genialidad es la capacidad que cada uno tiene para atraparnos. Una marración exquisita, inteligente y sumamente expresiva y tierna.

Trailer

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