Yo soy el Poema de la Tierra

portada Yo soy el Poema de la Tierra

Yo soy el Poema de la Tierra

Autor
Walt Whitman
Editorial
Red Libre Ediciones, S.L.
Fecha de publicación
2019 (marzo)
Idioma
Castellano
Coordinación y corrección
Traducción y notas de Eduardo Moga
Diseño
Rústica con solapas - Colección Hojas de Hierba.
Impresión
Formato de 14 cm x 22 cm; con 212 páginas
Público
Sinopsis

Yo soy el Poema de la Tierra es una antología poética de la obra de Walt Whitman.

Como reconoce el prólogo de este libro: “Quizá, uno de los aspectos más modernos de la concepción de la naturaleza en Whitman es la idea del ciclo de la vida. Todo fluye en un sentido circular, que no agota la energía, sino que la renueva, la regenera. La muerte produce, así, un abono que, en Whitman, cobra siempre connotaciones favorables: es el principio de una nueva vida. La muerte es el requisito de otro nacimiento. Los poemas en los que plasma esta visión entrópica están presentes en toda su producción, pero merodean en el último tramo de su obra, donde tienden a hacerse instantáneas naturales, escenas breves e intensas de un floración o un renacimiento".

Y sigue el análisis de Eduardo Moga: "Su propia aproximación a la muerte le hacía, quizá más proclive a la esperanza de esta supervivencia metafórica. de esta palingenesia. Esta visión whitmaniana tiene una manifestación explícita en el poema "Este abono" donde la Tierra, que vuelve a aparecer como un planeta, es el escenario en el que se desarrolla esa transformación inacabable: donde se entrecruzan sin término el principio y el fin hasta alcanzar el equilibrio perfecto."

En el poema "Este abono".encontramos de forma armoniosa la idea del ciclo del vida.

“¡Qué química!
Que los vientos no sean en realidad, malsanos;[...]
que todo esté limpio siempre;que el trago fresco del pozo sepa tan bien;
que las moras sean tan sabrosas, tan jugosas;
que los frutos del manzanar y los frutos del naranjal,
que los melones, las uvas,
los melocotones, las ciruelas,
no me envenenen;[...]
Me aterroriza, ahora, la Tierra, tan serena y paciente.
Cuánta dulzura brota de toda esa corrupción.
Gira sobre su eje, inofensiva e inmaculada,
arrastrando una sucesión interminable
de cadáveres infectos;
del hedor que encierra,
destila vientos exquisitos;
renueva, inadvertida, las cosechas anuales,
pródigas, suntuosas;
otorga materiales divinos a los hombres,
y acepta, al fin, sus despojos.”

Destacamos esta antología de poemas por ser de uno de los poetas más cercanos a la Vida. Un personaje que nos dejó bellos poemas que pueden servir de reflexión ante la muerte. Una obra imprescindible para buscar alguna perla poética cuando pensamos organizar un funeral natural.

En el poema 49 del "Canto a mi mismo", nuevamente "la muerte es la continuidad de la existencia plasmada en diez mil muertes que, como en la rueda eterna de la reencarnación traen al poeta del pasado más remoto y lo proyectan en el futuro inaccesible". Así leemos:

"Y en cuanto a ti, Muerte, y a tu amargo abrazo destructor…es inútil que pretendas asustarme.
A tu lado trabaja sin cesar, y más líbero, el comadrón.
Veo su mano experta y diligente, apretando, recibiendo, sosteniendo…
Yo estoy reclinado en el umbral flexible de ambas puertas y marco la entrada y la salida de la vida.

Y en cuanto a ti, Cadáver, creo que eres un buen abono, pero eso no me ofende.
Aspiro la dulce fragancia de las rosas blancas, pujantes
toco los bellos labios como hojas, toco los pulidos pechos de los melones.

Y en cuanto a ti, Vida, te considero el residuo de muchos muertos.
(Sin duda, yo he muerto ya diez mil veces).

¿Qué decís vosotros? ¿Qué decís, soles profundos, estrellas de la noche, hierba de las tumbas? ─¡Oh cambios perpetuos y evoluciones incesantes!
Si vosotros no decís nada ¿qué he de decir yo?
Del turbio estanque el bosque otoñal,
De la luna que desciende por los precipicios del sollozante crepúsculo.
Caed sobre las chispas del día y del atardecer,  caed sobre los negros troncos que se pudren en el fango.
Caed sobre las ramas secas que danzan en la histeria,

Yo asciendo desde la noche y me encumbro desde la luna.
Yo comprendo que su resplandor lívido y vacilante no es más que el reflejo de los rayos del sol
Y desemboco en la corriente permanente y central de los linajes colosales y diminutos".

Los poemas de Walt Whitman son cómo plantas, seres salvajes, que no necesitan de nuestro cuidado, de nuestra toma de conciencia.

"Withman otorga protagonismo omnicomprensivo a la naturaleza, reconoce y celebra su diversidad, expone su equilibrio cíclico y la exonera de la teatralidad con que siempre había sido presentada en la literatura occidental y, en definitiva, por eso constituye un avance fundamental en la concepción y el tratamiento de la naturaleza".

Sus poemas son letras que inspiran a la consciencia a la energía alternativa que nos permite ver lo que no está bien visto; aquello que está oculto o tapado, que molesta, ver.

Curiosidad sobre el autor y la edición

Si hay algún poeta que enamora a los amantes de la naturaleza es Walt Whitman (1819-1892), quién ha sido reconocido como el mayor poeta de la literatura estadounidense.

Esta antología poética sin embargo destaca por el trabajo analítico sobre la obra poética de Withman a cargo del poeta, traductor y crítico literario Eduardo Moga.  Se trata de una interesante introducción titulada «Cada hoja es un milagro: la naturaleza en Walt Whitman».

Esta introducción nos adentra al universo whitmaniano y nos da a conocer los diferentes aspectos de su obra y como esta se relaciona con la naturaleza de una forma singular.

De hecho como reconoce el análisis "Whitman construye una obra sin esquemas fónicos, entrecortada, a meros golpes de verso, que se arremolinan, a veces en composiciones breves, y, a más a menudo se dilatan en piezas sinuosas, o en su muy celebrada - y también denostadas- enumeraciones."

El 5 de marzo de 1842, el poeta y filósofo, Ralph Waldo Emerson (1803 - 1882), que aún no había cumplido cuarenta años, ya era considerado el filósofo más relevante de Estados Unidos.

En aquella fecha pronunció una conferencia en Nueva York bajo el título de «Naturaleza y facultades del poeta». En ella afirmó lo siguiente:

«A nuestros ojos, América es un poema. Su amplia geografía deslumbra a la imaginación, y no pasará mucho tiempo hasta que sea cantada en verso. [Pero] aún no he encontrado, entre mis compatriotas, esa excelente combinación de dones que persigo».

Entre el público estaba un periodista de 22 años, Walt Whitman, quien tendría bien presentes las palabras de Emerson cuando iniciara su carrera literaria como poeta.

Walt Withman creó una nueva forma de observar la naturaleza. Su obra, Hojas de hierba fue la obra de toda una vida en realidad, y donde la descomunal naturaleza norteamericana sería la protagonista de sus escritos.

Yo soy el Poema de la Tierra  es una antología de aquellos poemas de Whitman en los que la naturaleza tiene una presencia más destacada.

El libro lo abre un prólogo del escritor gallego Manuel Rivas («Walt Whitman, el poeta «piel roja»»). La selección de los poemas y la traducción de estos es de Eduardo Moga.

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