La pérdida de un ser querido

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La pérdida de un ser querido

Título original
La pérdida de un ser querido. Estrategias para el duelo. Sentirte mejor no es olvidar
Autor
Vicente Prieto
Editorial
La Esfera de los Libros
Fecha de publicación
2018
Idioma
Castellano
Impresión
248 páginas
Temática
Público
Sinopsis

Cada persona vive el duelo de manera distinta y no siempre tiene que pasar por las fases que se describen en los manuales. El objetivo que de este libro es poner al lector ante la situación que seguramente va a tener que afrontar en algún momento a lo largo de su vida, la pérdida de una persona importante para él.

Estrategias para el duelo. Sentirte mejor no es olvidar

"El duelo no es una enfermedad, sino una oportunidad para aceptar la pérdida y adaptarnos a vivir sin la persona fallecida.". No estamos preparados para la muerte, vivimos de espaldas a ella, como si no existiera. Sigue siendo un tema tabú alrededor del cual existe una conspiración del silencio. Sin embargo, más de una vez vamos a tener que pasar inexorablemente por un proceso de duelo.

Este libro del psicólogo Vicente Prieto, director de Clínica del Centro de Psicología Álava Reyes, pretende ayudar a llevar esta vivencia con la hondura y la serenidad que la situación requiere y así encauzar el impacto emocional. Y, por supuesto, enseñará a seguir adelante tras la pérdida de esa persona con la que estabamos unidos con intensos lazos afectivos. El duelo no es una enfermedad, sino una oportunidad para aceptar la pérdida y adaptarnos a vivir sin la persona fallecida.

Para el autor de La pérdida de un ser querido, cuando se ha inciado el proceso de duelo, “Es muy probable que sienta distintos síntomas físicos relacionados con la ansiedad, tensión, cambios en la temperatura, afecciones gastrointestinales, nerviosismo, dificultades para dormir, lloros espontáneos y frecuentes y la tendencia a aislarse, el poco interés por las actividades cotidianas y la falta de decisión son también frecuentes".

"El duelo es un estado psicológico que facilita asumir progresivamente la pérdida y adaptarse a una vida sin la persona querida. Posibilita que se vayan retomando las responsabilidades familiares y profesionales y que se fijen nuevos objetivos e ilusiones que normalicen el día a día”, explica el psicólogo. No se trata de olvidar al ser amado, pero “poco a poco y durante este proceso se aprende a vivir sin esa persona“.

Según Prieto cada persona vive el duelo de manera distinta y no siempre tiene que pasar por las fases que se describen en los manuales. En este sentido, es probable que durante los primeros instantes se sienta cierta incredulidad, sobre todo si la muerte ha sido inesperada.

“Ese estado de embotamiento y falta de reacción emocional ayuda a relativizar la severidad de esa muerte, nos prepara para soportar el impacto emocional”. Con el paso de los días se entra en “un proceso de asimilación, aceptación y adaptación. Se siente dolor y tristeza mientras se inicia una vida más normalizada y se retoman las responsabilidades en todas las áreas vitales”.

En cualquier caso, el problema radica en que la sociedad actual no está nada preparada para afrontar la muerte y, en general, se enfrenta a la misma «a pelo», tal y como dictamina Vicente Prieto. «Nos pasamos media vida organizando bodas, bautizos y comuniones... pero no nos acordamos de la muerte». Obviar este momento ineludible en nuestra cronología es, a su juicio, un grave error.

Este libro aporta luz al tema y su singularidad es como expresa el propio autor que: "El objetivo que persigo escribiendo este libro es poner al lector ante la situación que seguramente va a tener que afrontar en algún momento a lo largo de su vida, la pérdida de una persona importante para él. Y será en ese momento cuando tendrá que poner en marcha muchas de las habilidades que poco a poco le facilitarán el proceso de duelo. No obstante, las estrategias que a lo largo de estos capítulos se irán describiendo tienen como principal objetivo que la persona doliente aprenda a convivir con sus emociones, asuma la pérdida y se conecte de nuevo con la rutina diaria para volver a tener una vida normalizada. Anticipo que, a veces, lo mejor es no hacer nada, solo sentir, rodearte de personas entrañables y volver a realizar poco a poco las tareas cotidianas".

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