Un funeral laico o civil es aquel rito de despedida en el que se rinde homenaje y tributo a la persona fallecida y se comparte en comunidad el afecto que todas las personas que se relacionaron con ella, familiares y amigos.

El hecho de que un funeral laico no haya simbología religiosa no quiere decir que el acto esté carente de estética.

El protocolo laico de las funerarias
Sala de un tanatorio libre de simbólos religiosos.

En España, la estadística argumenta que alrededor del 20% de los funerales no son religiosos. Si se ha contratado un seguro de decesos hay que asegurarse que este o es flexible o permite una cierta personalización o que está incluida la ceremonia laica si así se desea.

Hoy en día ninguna compañía de seguros pondría problemas para una ceremonia laica en lugar de religiosa pero no está por demás evitar sorpresas.

En un funeral laico, lo primero, aunque obvio, es que debe haber una persona al frente de la ceremonia, en este caso el llamado oficiante laico que sustituye al clérigo o religioso


Crear el lazo emocional

El ritual de despedida laico no se centra en el dolor del momento (aunque esté presente), sino en lo que el difunto nos ha legado tras su paso por esta existencia. El guion de la ceremonia busca crear un lazo emocional entre todos los presentes. 

Para la mayoría de las empresas funerarias españolas, los funerales laicos siguen un guion basado en: un inicio con unas palabras de bienvenida y el detalle del proceso de la ceremonia.

Luego le siguen algunas reflexiones sobre la vida y la muerte a partir de textos de autores diversos que darán entrada a la parte de homenaje a la vida del difunto. En este apartado puede que la familia facilite que algunas personas de la familia o amigos intervengan.

Finalmente, se da el cierre agradeciendo la presencia a los asistentes. El colofón lo pone alguna pieza musical del agrado del difunto o la familia.

A continuación se procede a la retirada del féretro y se da por terminado el ritual. Según cómo esté organizada la participación, el acto puede tener una duración de menos de media hora.

Una buena narrativa o guion del diseño del acto entero es fundamental para un buen duelo. A falta de esta figura profesional lo mejor es prepararlo uno mismo, no están difícil y sobre el tema hay algún manual (1).

Guión para una ceremonia laica
Dos ejemplos de libros para organizar un funeral laico. Ambos son en lengua catalana. A fecha del 2020 no hay libros sobre el tema en lengua castellana.

No hay un protocolo para una ceremonia funeraria laica de despedida u homenaje; de hecho cada cual podría diseñarla a su manera. Las empresas funerarias tienen su propio guión que se adapta a la secuencia de: apertura, reflexiones generales (sobre la vida y la muerte), homenaje o tributo a la persona, entierro.

Normalmente, entre cada momento se suele poner alguna pieza musical para instar a la reflexión y a la vez dar un poco más de brillantez a la ceremonia. La música puede ser en directo o de grabación.

Fases del rito

Apertura: se centra en dar la bienvenida, agradecer la presencia y explicar el desarrollo de la ceremonia

Contexto: se introducen algunas reflexiones sobre la vida y la muerte, la experiencia de otras personas frente a la muerte o el testimonio de algún personaje apreciado por el difunto.

Este momento contextualizaar la celebración de la despedida de la persona fallecida. En este espacio puede haber incluso algún fragmento de un reportaje, una historia, etc.

Tributo u homenaje: se trata de glosar la vida de la persona que se despide, de testimoniar el sentimiento de admiración, respeto o afecto hacia el difunto. Anécdotas sobre su vida, imágenes, testimonios de amigos y personas en la sala,

Este es el espacio principal, es el que permite también conocer detalles de las relaciones del difunto con su entorno más íntimo y a la vez social.

Lamentablemente, en la mayor parte de las ceremonias estandarizadas, no pasa de ser un paseo rápido, anecdótico y cargado de tópicos, y a menudo poco tiene que ver con lo que fue la vida de la persona  difunta..

Epílogo: básicamente se agradece la asistencia, el haber participado en un acto de despedida y recordar algunas de las ideas que sobre la vida eran compartidas por la persona o su familia. Así mismo se especifica lo que se va hacer al cuerpo (incineración o inhumación) y si la familia ha previsto alguna actividad más tras la ceremonia o para ir al cementerio, etc.

En general, en el rito laico el tratamiento escogido es la cremación dado que la mayor parte de los cementerios están cargados de simbología religiosa. Además así se facilita la dispersión de las cenizas donde el difunto haya escogido o la familia quiere recordarlo.

Compartir :