La muerte. Camino a la nueva vida

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La muerte. Camino a la nueva vida

Autor
Lucía Ratera Alonso
Editorial
Editorial Humanitas
Idioma
Castellano
Diseño
Tapa blanda de 15 x 21 cm
Impresión
106 páginas
Público
Sinopsis

La Muerte. Camino a una nueva Vida es un libro breve de reflexión sobre la muerte, la pérdida, el dolor, la enfermedad, la vida... que hace que enfrentarse a la muerte, ya sea la propia o la de un ser querido, sea más fácil y a la vez invita a aprovechar mejor el enorme regalo que es la vida.

De forma concreta, a lo largo de diferentes capítulos, se desgrana la necesidad de cambiar la visión con que se vive actualmente la muerte y cómo llevar a cabo dicho cambio.

Nos adentramos después en cómo abordar la separación ante la muerte de un Ser querido trabajando las diferentes fases de duelo e introduciendo un nuevo concepto, la "Energía Universal Anímica" referida a la esencia de cada persona. Seguidamente vemos qué aspectos debemos considerar ante nuestra propia muerte.

Y por último, se abordan las diferentes causas de muerte, explicando cómo llevar a cabo la despedida correcta en cada caso e introduciendo las causas por las que se produce el dolor, la enfermedad y el sufrimiento.

El libro se cierra con las conclusiones, no ya de la muerte en sí misma, sino ofreciendo una visión global sobre el sentido de la VIDA.

La Muerte. Camino a la nueva Vida, es obra de Lucía Ratera, Presidenta de la Asociación E3 (Energía, Empatía, Equilibrio), por lo que es un libro elaborado a partir de diversos trabajos de meditación y canalización, y sorprende por el tratamiento natural, fresco y original, con que se abordan los diferentes temas que se van presentando.

No es un libro que ofrezca  las respuestas que aporta como verdades absolutas, sino que esencialmente propone sencillos ejercicios de meditación e introspección con el fin que la persona que lo lea lo experimente. 

La autora pretende que tras la lectura del libro, se tenga una visión diferente, mucho más elevada, real y liberadora de los conceptos de vida y muerte.
 

Cómo superar la muerte de un ser querido

Cierra los ojos suavemente, después con fuerza…  Siente como tiran los músculos de la cara, mantenga los ojos apretados varios segundos…  ¿Ves alguna cosa?

Si has realizado el ejercicio correctamente, al principio habrás sentido el contraste entre la visión y la oscuridad.  Al apretar los ojos fuertemente habrás visto líneas, dibujos, círculos…  Si no lo has conseguido, vuelve a intentarlo, tal vez es cuestión de atención, tal vez de mantener un poco más de tiempo los ojos cerrados…

¡Bien!,  has visto nada, “la nada” durante un breve espacio de tiempo, lo que significa que podemos ver más que con los ojos, aunque aún no reconozcamos qué vemos.  Es la primera lección: “Con los ojos cerrados se ve diferente, pero no se puede decir que no haya visión”.  Este simple ejercicio tiene por objetivo enseñarte a ver las cosas de otra manera, que aprendas a ver una concepción primera, segunda, tercera y… decimoctava de las cosas.

En la oscuridad puede hallarse una increíble paz, pues todos los inputs visuales externos dejan de molestar y uno se puede reencontrar consigo mismo, con la tranquilidad, con el silencio… Pero también se puede sentir miedo, uno no sabe que le rodea, ni si alguien puede agredirle.  Si se sucumbe al miedo, el resto de sentidos deja de funcionar correctamente, ya que aumenta la tensión corporal de los músculos y la cabeza sólo evalúa bajo el prisma del MIEDO.

Y  lo curioso es que, en general, parece que la oscuridad haga sentir más miedo que paz.

Algo similar es lo que ocurre con la muerte, se relaciona con la oscuridad, con todo lo desconocido… y da miedo.  Esto no quita que podamos apreciar la oscuridad, la libertad que proporciona, el aislamiento de los condicionantes sociales, los muchos caminos que nos permite recorrer con nuestra mente o con nuestra alma.

Esta capacidad de percepción, inmóviles y a oscuras es el reflejo de lo que ocurre en el tránsito tras la muerte: una mezcla de miedo, unida a la liberación del cuerpo, tal vez del dolor, sin el condicionamiento del entorno, libres de responsabilidades, deberes y pesos, libres para el nuevo camino que se nos presenta.

Ante tal libertad que adquiere la persona que creemos haber perdido, ¿por qué sufres la pérdida? No es que la vida se trate de una carga, es un aprendizaje, se acaba esta fase y se inicia una nueva…  Esto puedes creerlo o no, pero lo mejor es que lo experimentes, porque así podrás cambiar el sentimiento de pérdida por una sensación gratificante de amor. En el próximo artículo explicaré un ejercicio que permite abrir la mente a esta nueva visión, a esta nueva percepción de los sentimientos.

Ejercicio extraído del libro (publicado en la web de la Asociación E3)

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