Living Cocoon: un ataúd a base de hongos

Pensamos que nuestro cuerpo es puro, pero tanto lo que comemos (1), (2), los medicamentos que tomamos (3) y el aire que respiramos (4) se metabolizan en nuestro cuerpo. Se calcula que hay más de 700 productos químicos sintéticos  que no deberían estar en el mismo.

Muchos de ellos más de 280 se consideran potencialmente cancerígenos y tóxicos; la mayoría de ellos persisten en nuestro cuerpo tras fallecer. Incluso para la OMS hay más de 10 sustancias tóxicas que consideran una preocupación para la salud pública.

Asumir un funeral natural es también tener en cuenta cómo podemos neutralizar esta carga química tóxica que llevamos en nuestros cuerpos.

Un cuerpo biológico lleno de tóxicos

El cuerpo humano a día de hoy incluye numerosas sustancias tóxicas como resultado del metabolismo de fármacos prescritos y otros elementos ingeridos con los alimentos (aditivos, pesticidas, plaguicidas, metales pesados, etc.).

Diversos informes constatan que nuestra sangre está llena  de sustancias orgánicas tóxicas entre las cuales hay de presuntamente cancerígenas. Incluso las encontramos en los fetos contaminados por la sangre de sus madres. Otras simplemente se acumulan en nuestros órganos. También se da el caso de intoxicaciones masivas por accidentes químicos. (5)

Cuando al morir depositamos nuestro cuerpo en el suelo o lo incineramos, estas sustancias acumuladas en nuestro organismo contaminan el entorno (suelo, aguas y aire).

La biorremediación
Micorremediacion
Esquema de la micorremediación adaptado a partir de un gráfico de Jack Richardson Architecture

Se define como biorremediación a cualquier proceso que utilice microorganismos, hongos, plantas o las enzimas derivadas de ellos para retornar un ecosistema alterado por contaminantes a su condición natural.

La biorremediación usando hongos lignocelulósicos descomponedores, como Agaricus bisporus, Pleurotus ostreatus o Tremetes versicolor entre muchos otros, se conoce como micorremediación.   Esta es una técnica cada vez más empleada en la descontaminación de suelos y aguas.

Los hongos poseen la capacidad bioquímica y fisiológica de degradar los productos químicos orgánicos ambientales y reducir el riesgo asociado con los metales, metaloides y radionúclidos liberados en el entorno.

Su acción biológica puede ser por modificación química del elemento contaminante o por inclusión en la biodisponibilidad química del mismo por parte de otros organismos vivos.

Los hongos forman extensas redes miceliales  lo cual, junto a la baja especificidad de sus enzimas catabólicas y su independencia del uso de contaminantes como sustrato de crecimiento.

Los hongos han demostrado pues ser organismos muy adecuados para los procesos de restauración de entornos polucionados con tóxicos químicos.

Estos hongos lignocelulósicos son particularmente eficaces en la descomposición de contaminantes químicos orgánicos (componentes tóxicos del petróleo) pesticidas organoclorados, metales pesados, etc.

En el caso del ser humano, los metales pesados acumulados en nuestro cuerpo (bioacumulación) o las sustancias orgánicas artificiales que absorbemos,  el hongo las metaboliza para obtener su energía vital. Como resultado de su proceso biológico pues los hongos neutralizan estas sustancias tóxicas para el entorno.

Hace lustros que los hongos se emplean en técnicas de biorremediación de suelos contaminados. Incluso la película de animación japonesa, Nausicaa, del valle del viento (1984) ya ilustra la recuperación del entorno gracias a liberar hongos en el medio.

Los hongos son organismos compuestos de una red de filamentos (micelios) a menudo en simbiosis con las raíces vegetales de las plantas y árboles.

El biólogo y micológo Paul Stamets es uno de los pioneros en el estudio y la venta de productos para la micorremediación a través de la empresa, Fungi Perfecti, ubicada en Estados Unidos.

La biorremediación en las prácticas fúnebres
Living Cocoon, el ataúd de hongos
Vista del lecho vegetal con el que se suministra el ataúd Living Cocoon. La empresa que lo comercializa lo envia a toda Europa con un tiempo de suministro de 2/4 dias laborales. Foto: Loop Biotech

En la descomposición del cuerpo los componentes orgánicos se mineralizan, pero las sustancias tóxicas que contenían persisten y se vierten al entorno.

Algunos investigadores, preocupados por las cuestiones ecológicas relacionadas con la descomposición, han estudiado la posibilidad de emplear hongos que se sumen al proceso de neutralizar las sustancias tóxicas almacenadas en nuestro cuerpo y liberadas tras fallecer.

Una de las opciones, a raíz del éxito de la biotecnología de la micorremediación, ha sido incorporar micelios de hongos en productos fúnebres con la finalidad de neutralizar los tóxicos presentes en el cuerpo humano fallecido. 

En 2012 la investigadora norteamericana Jae Rhim Lee diseñó un traje mortuorio de un tejido vegetal que incorporaba micelio de hongos.

Gracias a ello su traje no sólo ayuda a la descomposición, sino que además la complementa con un proceso de micorremediación el cual neutraliza los tóxicos que permanecen en nuestro organismo sin vida.

Ciertamente, su traje mortuorio  Infinity Burial Suit, puede ser colocado en un ataúd biodegradable o directamente en el suelo en un cementerio natural.

Es cierto que su propuesta sólo la consideran personas con una conciencia ecológica de que su proceso postmortem sea sin impacto ecológico alguno o mínimo.

Dándole una vuelta de tuerca a las posibilidades de la micorremediación, un grupo de investigadores holandeses del centro universitario TU Delft.estudiaron aplicarla a un producto fúnebre.

En Holanda, donde existen cementerios naturales para el entierro directo al suelo, disponer de un ataúd compostable que además neutralice los tóxicos acumulados en vida en el cuerpo humano resulta de interés.

Asi que estos investigadores y un par de funerarias se unieron para desarrollar un ataúd que incorpora en toda su carcasa un sustrato rico en micelio de hongo de un material denominado MycoComposite™.

Un ataúd a base de hongos
Living Cocoon, el ataúd con hongos
Living Cocoon, el ataúd de hongos junto a su promotor, el holandés Bob Hendrikx. Foto: Loop Biotech

El ataúd que incorpora micelio de hongos existe y tiene una denominación comercial: Living Cocoon incorpora un caldo de cultivo enriquecido de diferentes microorganismos del suelo.  

Según Bob Hendrikx, fundador de la empresa Loop Biotech  que fabrica este particular ataúd, su propuesta "permite que las personas vuelvan a ser uno con la naturaleza, de modo que puedan enriquecer el suelo en lugar de contaminarlo",

Las arcas Living Cocoon, hechas de una matriz micelio de hongo llamado MycoComposite™,  disponen de suficiente rigidez para poder soportar en su interior hasta 200 kg de peso, suficiente para cualquier servicio funerario de calidad..

La selección de hongos empleada en el féretro Living Cocoon, ha demostrado ser muy eficaces en la eliminación de toxinas, de contaminación por compuestos orgánicos volátiles, microplásticos y los metales pesados.

El micelio incorporado en Living Cocoon ya se usó en biotecnología de la remediación del suelo en la zona de Chernobyl.

También es una técnica habitual en Holanda donde los agricultores la usan para hacer que la tierra vuelva a ser más saludable después de su cultivo intenso.

El ataúd, tal y cómo lo comercializa Loop,  dispone de sellos de calidad ecológica como el certificado 'Cradle2Cradle Gold' y la validacion 'GreenLeave approved'.

Algo más que un ataúd biológico
Living Cocoon, detalle del ataúd de hongos
Cada ataúd es único y puede variar en color, textura y dimensiones. El estándard tiene las siguientes medidas exteriores: 207 cm de largo, 65 cm de ancho y 50 cm de alto y puede soportar en su interior 200 kg de peso. Foto: Loop Biotech

El Living Cocoon en su interior contiene un lecho de musgo lleno de micelio, raíces de plantas y un exuberante ecosistema de microorganismos.

Después de una extensa investigación entre la Universidad Tecnológica de Delft y el Centro de Biodiversidad Naturalis, junto con dos grandes cooperativas funerarias holandesas, CUVO (en La Haya) y De Laatste Eer (en Delft), este producto fúnebre permite el entierro natural. El primer fallecido en ser enterrado con este ataúd que incorpora micelios de hongos fue en septiembre 2020.

La comercialización la desarrolla la empresa del inventor, Loop Biotech  la cual fabrica pequeñas series de estas arcas con un coste de unos 1.500 euros (precio año 2021).

Los implicados en el proyecto quieren cuantificar la reducción efectiva en el número de tóxicos acumulados en el cuerpo humano cuando se inhuma con el ataúd Living Cocoon.

El ataúd Living Cocoon es un producto ideal para el entierro directo en el suelo como el que se permite en los cementerios naturales existentes en Holanda, el Reino Unido y Francia.

El centro de diseño de materiales Ecovative en Estados Unidos ya ha demostrado que el ataúd vacío es absorbido por la naturaleza en un plazo de 30 a 45 días, en un clima húmedo.

Loop Biotech, junto con los científicos de Naturalis, analizará los productos que quedan tras el proceso de descomposición en unos dos o tres años. De este modo pretenden verificar con que nutrientes la micorremediación de este ataúd  se mejora el tanatobioma del suelo, especialmente en cuanto a biodiversidad microbiana. 

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