Funeral Natural

Funeral natural pretende ayudar a reducir nuestra huella ecológica en el proceso de morir y planificar adecuadamente nuestra ceremonia funeraria con criterios de ecología y reducir el impacto ambiental.

Funeral natural aporta reflexiones con una visión alternativa sobre el morir y la muerte, explorando nuestra mortalidad y como esta también se puede vivir desde el respeto por nuestro entorno.

El fundamento de un funeral natural es la permanencia de la vivencia en el recuerdo de los participantes a la ceremonia funeraria.

Toda actividad humana se realiza habitualmente con algún criterio para alcanzar unos objetivos concretos. Cuando esta actividad queremos que sea de mínimo impacto sobre el entorno, entonces estos criterios serán de tipo ecológico.

En un servicio funerario se incluyen productos concretos, pero también servicios o procesos, y según como estén fabricados estos productos o diseñados los procesos, el impacto ambiental varía.

Funeral natural es una opción que asume siete criterios. Estos son como la guía que nos permite adentrarnos en el morir y la muerte con visión ecológica.

Así, por ejemplo,cuando nos planteemos algún producto o servicio relacionado con el ritual fúnebre, estos siete criterios nos ayudarán a escoger adecuadamente.

Lo recomendable es pues preguntarse sobre cada uno de estos criterios en el orden expuesto, dado que son inclusivos.

Unas bellotas para plantar en el bosque pueden ser el mejor recordatorio y una vivencia única para todos los asistentes a un ritual funerario, cuando las planten en un bosque apreciado por ellos o el difunto.

Criterios para un funeral natural

Cada criterio aporta una visión general sobre los objetivos a cumplir en términos de calidad ambiental de los servicios y productos que intervienen en los servicios funerarios. Estas características son las que deberíamos preguntar a las empresas funerarias para poder escoger con conocimiento de causa y evitar dañar el medio ambiente.

1. ¿Promueve la simplicidad en los productos y procesos?

La simplicidad aplicada a un funeral natural significa prescindir de los servicios y productos funerarios superfluos. Superfluo es todo aquello que además de su carácter efímero puede generar problemas ambientales evitables.

Es la primera condición sobre la que nos debemos interrogar. Por ejemplo, ¿qué es superfluo en una ceremonia de despedida?

Un funeral natural dará prioridad a lo vivencial y a aquello que facilita la integración de las emociones propias de toda pérdida y que por tanto sirve a los objetivos de un buen duelo posterior.

2. ¿Nos acerca a la naturaleza y a sus ciclos?

Los servicios funerarios están encaminados a gestionar el tratamiento del cuerpo difunto. Tanto la inhumación como la cremación, los dos métodos legalmente aprobados pueden gestionarse a favor o en contra de los ciclos naturales. Lo mismo sucede con otras características asociadas a la ceremonia.

Acercarse a los ciclos naturales es facilitar que las cenizas o los restos mortales puedan incorporarse nuevamente a la fertilidad de la tierra. El compostaje de un cuerpo difunto aporta más nutrientes a la tierra que una simple inhumación incluso directa al suelo.

Aplicar este criterio de acercarnos a la naturaleza y a sus ciclos, determina los productos funerarios que seleccionemos y el propio diseño de la ceremonia.

3. ¿Se trata de productos biosolubles o biodegradables?

Es la consecuencia de fomentar el respeto por los ciclos naturales de la naturaleza. Un ataúd de cartón es más biodegradable que uno de madera y una urna de barro sin cocer o arena, se disolverá más fácilmente en el suelo o el agua que una de bioplástico u otro material no perecedero como el vidrio, la cerámica cocida o el metal.

Para devolver nuestro cuerpo difunto a la naturaleza podemos emplear productos que sean fácilmente biosolubles con el agua y la tierra o biodegradables y, que por tanto no alteran ni el entorno ni perjudican la salud humana.

4. ¿Evita residuos innecesarios?

El objetivo es simple, eliminar todos los productos efímeros tales como recordatorios y adornos y en todo caso que estos sean muy fácilmente reciclables. Sin embargo, el embellecimiento de la ceremonia depende más del diseño de la misma que no de objetos materiales. La vivencia es lo que ayuda a integrar el duelo.

Unos recordatorios de papel reciclado pueden terminar en el contenedor de reciclaje, pero precisamente por este motivo serían prescindibles y sustituibles, por ejemplo, por una planta viva, unas semillas o similar, que los asistentes a la ceremonia puedan tras la misma plantar en un jardín o en plena naturaleza.

5. ¿Utiliza productos de proximidad y son servicios locales?

La producción de proximidad, -también conocida como “de kilómetro cero”-, se aplica habitualmente a productos agroalimentarios, pero debería extenderse a todos los productos y servicios que consumimos.

Los productos funerarios no son una excepción.  Es de capital importancia escoger productos que permitan reducir las emisiones asociadas al transporte, que evitan el derroche energético en la conservación, que se transportan sin embalajes o con un mínimo de ellos. Si se trata de productos que han sido cultivados o procesados estos procedenen un radio de menos de 1.000 km del sitio de consumo.

Un ataúd, una urna, unas flores, una vestimenta o unos productos de cosmética natural, son algunos de los productos funerarios que pueden ser de proximidad o fabricados cerca del lugar de consumo. Por supuesto, deberán ser biosolubles o bidoegradables.

Si son servicios nos los ofrecen personas y/o empresas locales.

6.  ¿Prioriza los productos con ecoetiquetas?

Las ecoetiquetas son distintivos que garantizan procedimientos respecto a cómo se ha fabricado un producto o cuanta energía consume, etc. Las ecoetiquetas son útiles para disponer de información fiable e independiente sobre la calidad ambiental de un producto,

La mayor parte de las ecoetiquetas se basan en una garantía avalada por un organismo independiente al productor certificado.

Existen sellos o ecotiquetas para los productos de madera, la calidad de los textiles, la huella de carbono, los productos alimentarios, etc. Las certificaciones ambientales deben ser auditadas de forma independiente por entidades de prestigio.

El sector funerario es el que más atrasado va en aplicarse en estos aspectos, por lo que la presión del consumidor es imprescindible. Si escogemos productos con ecoetiquetas, prácticamente tenemos la certeza de evitar contaminantes tóxicos.

7. ¿Evita contaminantes tóxicos?

Este último criterio se aplica sólo en casos estrictamente imprescindibles puesto que atendiendo a los anteriores sería en general inncesario atenderlo. Sin embargo, por la actividad humana, el agua, el aire y el suelo pueden sufrir de la contaminación tóxica, también por parte los productos funerarios.

Deben evitarse todo tipo de productos que incorporen materias primas o preparados clasificados como peligrosos.

La principal fuente de productos tóxicos en un funeral proviene de los barnices de los ataúdes, de los acolchados con textiles sintéticos, de las prendas que vestimos, de las espumas de las coronas florales y sobretodo del uso del formaldehído y otros químicos similares en la tanatopraxia. Es en estos productos que debemos poner la máxima atención para evitarlos.

Los hornos crematorios deberían estar equipados con equipos de filtración con garantías técnicas y administrativas, algo que por ahora muy pocas instalaciones pueden demostrar.

Todas las instalaciones y/o servicios que intervengan en un funeral natural deberían emplear electricidad de origen renovable. De este modo se ahorran emisiones de efecto invernadero o radiactividad. Los vehículos fúnebres deberían ser eléctricos o de etiqueta energética de clase A, para no contaminar el aire de la ciudad.

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